30 septiembre, 2007



Presentar la historia de la mafia judía en el Museo Judío de Viena podría parecer una ironía o, de cara al resurgimiento de aversiones antisemitas, una provocación peligrosa. Un riesgo que no ignora el artista austroisraelí Oz Almog, comisario de la exposición Kosher Nostra. La muestra resume, en más de ochenta biografías, el capítulo judío de la historia de la delincuencia organizada en Estados Unidos a principios del siglo XX. Como no, era imposible que faltase la leyenda de los Tough Jews.
Arnold Rothstein, el gángster que hechizó a Fitzgerald y también sedujo a Sergio Leone. Abraham, su padre judío que había llegado a América proveniente del centro de Europa, tenía un negocio y una pequeña empresa textil. Su prudencia le había valido el apodo de Abe el Justo. Arnold lo engañaba a más no poder: a los quince años empezó a escaparse de su casa; las cosas que más le gustaban eran los naipes y los dados: salones repletos de humo, noches agitadas, apuestas, gritos, armas, caballos, bailarinas. Fue el primer gángster judio que no se diferenció en nada de cualquier hombre de negocios de la ciudad: ni por su vestimenta, ni por sus modales, ni por su acento. En el otoño de 1920 lo contactaron dos pequeños expendedores, Waxey Gordon y Maxie Greenberg, que creían haber ideado un modo de violar la ley que prohibía las bebidas alcohólicas. Al prohibir la venta y el consumo de alcohol, el gobierno puso un negocio legal en manos de delincuentes. Rothstein fue el primero en comprender que ese comercio podía transformar a un gángster inteligente en algo bastante similar a un consejero de estado. Los años que dejarían su imprenta en la literatura, el cine y la música, comenzaron con un barco que llegó de Inglaterra cargada de whisky y ancló en Montauk, en el extremo oriental de Long Island. Rothstein compró seis lanchas más veloces que las de la Guardia Costera. Dispuso de una serie de camiones y destacó los hombres necesarios para conducirlos y defenderlos, todos ellos judíos o italianos. Sobornó a los policías de la ruta por la que el whisky llegaría de Montauk a un depósito de Brooklyn. Se trataba de una empresa comercial tan compleja como una industria, pero mucho más peligrosa. Las cosas salieron bien y Arnold empezó a ser conocido como Mr. Big (Sr. Grande) o también The Brain, el cerebro. Del juego de azar se extendió luego a las finanzas, a las apuestas y al tráfico de drogas.
Terminó como suelen terminar los grandes criminales: una muerte violenta y misteriosa a los cuarenta y seis años de edad. La noche del 4 de noviembre de 1928 lo encontraron baleado en la escalera de servicio del Central Park Hotel (actualmente es el New York Sheraton) en la calle 56. Cuando la policía le preguntó quién había sido el responsable, contestó en su mejor estilo: No pienso hacer comentarios sobre los hechos, ya me voy a ocupar de ello. Agonizó durante unos días en los que el delirio hizo presa de él. A su entierro asistieron todos los personajes importantes de su entorno, así como la gente mas importante de América e Italia. En primera fila estaba su padre, Abraham. Por segunda vez recitaba el kaddish por su hijo. Se refiere al momento en que se aliaron las dos mafias, la italiana y la judía, y dice que cuando alguien rompió los pactos, llovieron balas como caen las castañas en otoño. Muchas de las cosas que sabemos sobre aquellos hombres y aquellos años, las conocemos debido a que, en determinado momento, algunos gángsters se convirtieron o se los obligó a hablar. El primero fue un tal Abe Reles, el primer informante o, como mejor dicho, el primer arrepentido. Muchos siguieron sus pasos. En pocas semanas los Federales se hicieron de nombres, cifras y datos. Según Rich Cohen, Reles y los otros se comportaron un poco como Flavio Josefo, el judío que después de haber luchado contra Roma se convierte en ciudadano romano y escribe La guerra de los judíos: Al igual que el libro de Flavio Josefo, sus historias son lo único que contiene el pasado, que ilumina una parte confusa de la historia judía. Al final de cuentas, los informantes aniquilaron a sus amigos, pero permitieron que sobreviviera una leyenda.

28 septiembre, 2007



Si hoy te has levantado con más gana de salchicha que nunca, si te has comido un chucrut y te has bebido una cerveza negra y aún así te apetece teñirte de rubio y meterte un codillo entre pecho y espalda, te aconsejamos el siguiente plan: apuntarte a una maratón de cine alemán con el que ambientar tan repentinos placeres. Te acercas prontito, si es por la mañana mejor, a tu videoclub mas cercano ( emule ) y empiezas viendo “Un verano inolvidable”, un retrato sobre el universo infantil, algo sencillo. Te comes el codillo y después a ver “¿Dónde está Fred?” en la que el cachoso Til Schweiger se tiene que ganar el cariño del hijo de su futura esposa. Después de un café en el Mcdonald, te queda por ver “Cuatro minutos”, una historia de cárcel de mujeres y, sin tiempo para descanso, la última sesión con el cortometraje “Una cuestión de peso” y el pase de “Así es la vida”, tragicomedia sobre la familia. Y para la próxima, no te pierdas el Festival de Cine Alemán en el que proyectaron durante una semana parte de estas películas, que son mas que recomendables. Viel Glück!

22 septiembre, 2007



El terror español funciona a nivel internacional. Si no, que se lo digan a Filmax, que ha logrado estrenar esta película de Nacho Cerdá rodada toda en Hungría con actores del este antes en los USA que en España. La historia, por una vez con un guión bastante redondeado pero, ay, que desvela el inevitable final a la mitad, trata de una huérfana rusa criada en américa que vuelve a su país porque ha recibido en herencia la granja de su familia biológica. La peregrinación se convertirá en un infierno del que no podrá salir. Una serie B rodada a lo grande, llena de momentazos de miedo, que abusa un poco de recursos de sonido y montaje para ganar tiempo y crear atmósfera y que indica claramente que nos queda mucho terror made in aquí por degustar los próximos años.

14 septiembre, 2007


Noel Gallagher, en una de las entrevistas de la presentación de Stop the Clocks.
PERIODISTA: ¿Que podría decir sobre el punto más alto del comportamiento decadente? Hubo una famosa historia cuando en un Show en Los Ángeles, en el 94, alguien de su banda, supuestamente, robó drogas duras y usted se puso nervioso?
NOEL: Primero, la razón por la cual dejé el palco fué porque esa era una droga (Metanfetamina) que actúa rápidamente y yo quería cerrar el robo mas exótico del mundo bien en aquel momento. Yo estaba muy nervioso, las caras de nuestra banda se habían vuelto "Punk", mientras yo estaba ocupado en alcanzar las estrellas. Pero en respecto con la droga, esa edad era omnipresente.
PERIODISTA: ¿Podrías decir mas o menos el dinero que Oasis se ha podido gastar en drogas durante los 90?
NOEL: ( larga pausa ) Nunca podría calcularlo.
PERIODISTA: ¿Algunos Millones?
NOEL: Bueno, un Millón es mucho dinero. Per podría decir que ellos habrían gastado al menos Medio Millón. Espera que estoy diciendo gilipolleces. Fue mucho mas que esto, gastaríamos unos 10 millones. Pon esto al lado de mi foto: “Yo gasté 10 millones en drogas!”.
PERIODISTA: ¿Alguna banda actual que crees que precisa ser colocada en su debido lugar?
NOEL: Green Day. ¿que porquería es esa? Ellos se consideran punks, pero es mentira, son una banda de rock n’ roll.
PREIODISTA: ¿Que encuentras repelente en ellos?
NOEL: Ellos son obviamente una banda corporativa Punk. Y me han plagiado una de mis canciones.
PREIODISTA: ¿Cual?
NOEL: ( cantando ) “I walk these lonely streets…”. Una mierda de ‘Boulevard of Broken Dreams’! Si tu la oyes, encontrarás los mismo arreglos que ‘Wonderwall’.
PREIODISTA: Nosotros sabemos que eres una persona conocida por imitar riffs de otras bandas…
NOEL: Si, pero no robo músicas enteras, ellos tendrían que haber tenido la decencia de esperar a que me muera. Por lo menos yo a las personas a las que robo les pago por cortesía.

La entrevista ( http://www.netscape.com ) no esta del todo completa, tansolo traduje este fragmento, que para mi gusto es el que mejor refleja el excentricismo y la frescura de los hermanos Gallagher. Aunque se crean los nuevos Bettles, no dejan de ser unos genios.

11 septiembre, 2007



"El único pueblo del mundo que celebra el mayor atentado terrorista de la historia ( Palestina ), es en su defecto el pueblo más terrorista del mundo".

No entiendo como hay payasos a favor de Palestina. No lo entiendo.

10 septiembre, 2007


Conocida en España como "Las Pandillas del Bronx", Philip Kaufman dirigió esta película un año después de "La invasión de los ultracuerpos", un remake que, sin superar a la original, lo modernizaba e incluía elementos muy interesantes (como el que las "copias" invasoras señalaran a los humanos todos con el dedo mientras gritaban, acojona tronco loko, acojona). Empecemos hablando del currículum de este guionista y director, que si bien en los noventa parece que perdió el Norte, hizo antes cosas realmente interesantes. Como guionista, escribió uno de los mejores films de Eastwood: El fuera de la ley y también participó en los guiones de En busca del arca perdida e Indiana Jones y la última cruzada. Y en la dirección, aparte de las ya mencionadas, es responsable de éxitos ochenteros como Elegidos para la gloria o La insoportable levedad del ser. Pasando a la película, pues qué les voy a decir, una pequeña joyita que remite directamente a otro clásico American Graffitti, de George Lucas. Como ocurría en aquella, la banda sonora está llena de éxitos nostálgicos de la música americana (oldies but goldies) y también conocemos las peripecias de un grupo de jóvenes, a los que no les pasa nada y les pasa de todo, vamos que están empezando a conocer la vida, con sus alegrías y sus decepciones. La verdad es que cuando vi The Wanderers me gustó más que la de Lucas, no sé, sería que ya tengo muy vista American.. pero me pareció más verista esta peli que la otra. Será porque en el film de Lucas todo ocurre en una noche y la historia está muy condensada, parecen demasiadas cosas para una noche. Además en The Wanderers hay más humor, más violencia y más sexo que en la otra (todos sabemos que el Sr. Lucas es muy políticamente correcto). Además, Las Pandillas del Bronx me transmitió ese no sé qué especial que sólo tienen ciertas películas y es que te hacen olvidar que estás viendo una peli para meterte dentro. En fin, señores, otro a must see para sus filmotecas o emuletecas.