Juan 'Hiperrealismo' Casas

31 enero, 2008

Seguramente ya habeis oido hablar de él, si, es el frikazo de los bolis "bic". Fué licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Granada en 1999 obtuvo el Premio Nacional de Fin de Carrera del Ministerio de Educación y Ciencia al mejor expediente universitario de España. Y acaba de inagurar su página web, la cual llevaba esperando ansioso. Disfruten.

Shawn Barber

29 enero, 2008


San Francisco, USA :
“Cada encargo constituye un nuevo reto. Me esfuerzo al máximo por conseguir la imagen más adecuada para cada uno y evito forzar un estilo determinado en mis obras. Cuando empecé, lo hacía; desde hace un par de años, me siento mucho más cómodo y seguro de mi mismo al trabajar, por lo que permito que sea el proceso creativo el que defina el resultado final. Lo más emocionante de esta profesión, para mí, es no saber que vendrá después."

recepción

23 enero, 2008


En vez de concebir el proceso como transmisión-recepción, la corriente judeo-cristiana ha impuesto el criterio dominación-sometimiento, siguiendo el consejo que dice: Haz de la tierra tu sierva. Así, el sublime logro de la civilización tecnológica, el confort de la sociedad industrial occidental, ha acabado por suscitar la destrucción de su medio. El mal uso del conocimiento adquirido, ese efecto radical de perspectiva, hace que todos los intentos actuales de enmendar el daño con medidas de protección ambiental tiendan a ser meros parches. Por que la catástrofe no es tanto el nivel de destrucción ambiental ya alcanzado como ignorar que llegamos a esa situación por falta de coraje, y de oportunidades, para perseguir la experiencia de una realidad más profunda.

Albert Hofmann

el viaje

15 enero, 2008

Si mi vida, ya es meramente insignificante, más lo sería si cabe, el irme a la tumba sin trasmitir una de las historias que más me ha cambiado la vida. Tanto, hasta el punto de dejarme marcado para siempre. Dicha historia comienza con un narrador llamado Georges Méliès. Situado en un barrio pobre de París, a finales del siglo diecinueve, a cargo de un padre zapatero que ganaba lo justo para pagarle las pinturas de colores a su hijo. Poseía un gran talento para el dibujo, a pesar de que nunca cumplió el sueño de poder entrar en bellas artes.

El joven Georges, viajo a Londres una temporada cuando cumplió los diecinueve años. A pesar de su poco tiempo allí, tuvo que volver para ocuparse del trabajo familiar. Años más tarde, cuando su padre dejó el oficio, éste lo vendió y con el dinero invirtió en uno de las cosas que más le gustaban: el teatro. Compró el primer teatro al que fué cuando era pequeño, Rober Haudin. Durante una temporada, para solventar los gastos del teatro comienza a trabajar en el periódico Le Griff como dibujante y reportero. El joven Georges, que desde pequeño le encantaba hacer magia con sus juguetes, ganó fama gracias a dedicar su teatro a espectáculos de magia e ilusionismo. Años más tarde, en 1895, los hermanos Lumiére invitaron a Georges a asistir a la que fué la primera proyección del cinematógrafo. Este, tras la obra a la que acudieron un gran número de personas, decide hablar con los hermanos Lumiere para comprarles una replica de la máquina. Estos rápidamente se niegan, hasta el punto de romper la relación con el y servirles de obstáculo en sus proyectos. Melies no se desanima, y gracias a la experiencia en la maquinaria de zapatos de su padre, consigue construirse en menos de tres meses su propia máquina de cinematógrafo.

Tras varios ensayos, se dá cuenta de que uno de sus mayores sueños está muy próximo: poder crear su fantasia, hasta el punto de creersela. En uno de sus muchos ensayos, descubre accidentalmente el truco de sustitución de elementos mediante el parado de la cámara, que le permite hacer desaparecer objetos en una fracción de segundo. También es pionero en la utilización de la exposición múltiple del negativo y los fundidos a negro y desde negro. Tras un tiempo de pruevas, consigue el dinero para poder invertir en el que se considera el primer estudio de cine, añadiendo artilugios como trampillas o pequeños sistemas mecánicos para conseguir un efecto más realista. En el año 1902, estrena la que fué su película más famosa, y la que marco un antes y un después en el cine, considera como la primera película de ciencia ficción de la historia. Voyage dans la Lune, más conocida como Viaje a la Luna. Inspirada en su novela favorita, De la tierra a la Luna, de Julio Verne.

Años más tarde, se dedicó por completo a trasmitir su mundo imaginario al cine, hasta llegar a crear 500 películas de poca duración. Pero en 1915, tras la primera guerra mundial, junto con la crisis económica de la época, afecto a su negocio hasta el punto de cerrarlo por quiebra. Sus obras se olvidaron, incluso muchas no llegaron a proyectarse. Hasta veinte años más tarde, se recuperaron sus obras y un gran número de personas reivindicaban su género, volviéndolas a proyectar. Pero seguía sin saberse nada del desaparecido Méliès, el cual llevaba años atendiendo un pequeño kiosco de juguetes y gominolas llamada Confiserie et Jouets en la Estación de Montparnasse, a pesar de que nadie en todo París se había dado cuenta. Porque tal vez había pasado mucho tiempo desde sus días de gloria, y la barba blanca y las ojeras hacían casi imposible imaginar que aquel señor que se sentaba muy poco, que vivía sonriente y bien vestido, sin rencores ni frustraciones a la vista, había dirigido más de 500 películas cortas en sólo dieciséis años y, de paso, se había inventado el cine tal como lo conocemos.

Pero hasta el año 1928, el señor Léon Druhot, editor del primer Ciné Journal, le reconoció. Tras superar la muerte de su hija, reapareció, sonriente, pero poco pudo disfrutar de sus años de gloria, ya que se le concede la Legión de Honor, y en 1932, la Sociedad de Cinematógrafos le otorga la estancia vitalicia en el Castrillo de Orly. Seis años más tarde, después de ser entrevistado en su primera y última conferencia de rádio, fué ingresado de urgencias en el hospital de Leopold Bellan, a causa de un cancer. Murió sin decir una sola palabra. Fué enterrado en París, bajo su escultura de bronce puede leerse: "Georges Méliès: creador del espectáculo cinematográfico".



Información adaptada de la Biografía de Georges Méliès.