13 julio, 2007


"Beale Street puede cambiar el concepto global de la infraestructura de la música, del rock. No es peyorativo, pero puede resultar pernicioso para aquel que tenga a la música, al rock, como profesión, que no como afición, ya que le puede romper en pedazos sus convencionales esquemas.
Beale Street es una calle ancha y no demasiado larga pero riquisima, millonaria en contenido y rebosante de personalidad. Es una calle que pronto pierde su dominación porque en seguida la percibes como mucho mas que una calle, hasta que te olvidas inconscientemente de lo que es y se convierte, según la percepción de cada uno, en la calle de la música.
Subiendo y a la izquierda hay una magnifica estatua de Elvis, pura anécdota con lo que realmente se vive allí. Bajando a la izquierda , un pequeño parque que palpita, intensamente, al ritmo de unos músicos, que erróneamente llamamos callejeros, porque de callejeros solo tienen que están en la calle y de MÚSICOS, asi en mayúsculas, todo lo demas.
Esos músicos, la mayoría negros de edad avanzada, no solo interpretan a ras de suelo magnifico rhythm & blues, sino que, además venden en cinta o en compacto y casi a precio de coste su música. Charlas con ellos después de su corta actuación es como recibir una autentica lección de blues y amistad en tan solo unos minutos. Algo tan sorprendente que casi se hace indescriptible"