04 agosto, 2007


Los Who constituyeron otro ejemplo de " rock teatral ", con sus actuaciones cuidadosamente acabadas, pensadas y lúcidas: Peter Townshend y Daltrey, apoyados discretamente por el resto del grupo, ejercían una atracción hipnótica, en una tensión que se acumulaba lentamente hasta el punto final en el que destrozaban los instrumentos. En cambio, para Frank Zappa, la representación era diferente: asumió realmente el carácter del collage dadaísta, con objetos que aparecían en el escenario, acontecimientos imprevistos, etc... Todo eran pretextos, según Zappa, para provocar la atención del espectador y encaminarla hacia el " mensaje ", las alusiones contenidas en su música. Es algo que sirvió no para dejar atontado al público -como hacían los Who- sino para concentrar, más que para distraer; para unir más que separar, y todo gracias a la imaginación de Zappa, que por supuesto, quemaría una guitarra como último recurso teatral.

Teníamos un sistema particular compuesto por un hilo que iba desde el cuarto de las luces, en la parte posterior del teatro, hasta el escenario, y el encargado de las luces nos mandaba cosas a lo largo del hilo. En primer lugar, a veces, una baby-doll con las mangas extendidas...seguido de un salchichón introducido en el culo de la baby-doll...Nuestra mayor atracción era la Jirafa Blanda. Colocábamos en el escenario una gran jirafa disecada, con una caña que llegaba a un punto situado entre las patas posteriores. Ray Collins tenía que acercarse a la jirafa y hacerle un masaje con un muñeco en forma de rana. Entonces la cola de la jirafa se ponía rígida y las tres primeras filas del público quedaban inundadas de la nata que salía de la caña. Y todo ello, naturalmente, con acompañamiento musical. Era el fragmento más popular de nuestro espectáculo. La gente lo exigía continuamente.
Frank Zappa