Stanley Martin Lieber nació en Nueva York el Día de los Inocentes de 1922. Este hijo de inmigrantes judíos pobres de solemnidad es hoy uno de los pocos millonarios del mundo del cómic. En 1949, con 17 años, se puso a trabajar como chico de los recados en una editorial llamada Timely y, en noviembre de 1961, un tebeo titulado Los 4 Fantásticos, firmado por Stan Lee y el dibujante Jack Kirby, veía la luz. Nacía el Universo Marvel, una saga de héroes que cambiaría la historia del cómic para siempre.
Entrevista
También le gusta salir en los cómics ¿no?
- !Oh, sí! Era muy divertido. En el número en que Reed Richards y Sue Storm [ Los 4 Fantásticos ] se casan, Jack Kirby y yo, intentábamos colarnos en la boda. Hice lo mismo en la película, sin Jack [ falleció en 1994 ]. Hubiera sido genial haber aparecido con él.
¿Que siente al ver sus personajes en la gran pantalla?
- Voy al cine como un espectador más. No lo veo como si fuera mi creación. Me relajo y disfruto.
¿Sigue trabajando con algún personaje de Marvel?
- No. Lo último fue un álbum de los 4 Fantásticos, hace más de un año, aunque no sé si estuve a la altura.
¿En qué consistía su trabajo?
- Era responsable de todo lo que publicábamos, escribiendo o comprando historias a terceros. También era director de arte, ya que los dibujos tenían tanto peso dramático como la historia en sí. Durante 20 años hice todo lo que mi jefe pedía; básicamente, repetir formulas de éxito. Todo menos arriesgar a crear algo nuevo.
No lo recuerda muy alegre, ¿pensó dejarlo alguna vez?
- Creía que perdía el tiempo, aunque toda esa experiencia fue luego vital para mi y Marvel. Siempre le decía a mi mujer: “ Unas semanas más y me voy.” Entonces lograba un aumento o surgía algún proyecto para nuevas revistas y recuperaba el interés. El tiempo fue pasando, un día eché cuentas y resulta que llevaba allí 20 años. Ahora, si que quería irme. Martin quería cada vez historias más simples, para niños o adultos poco inteligentes. Prohibido palabras de mas de dos sílabas, simplificar al máximo los argumentos, nada de historias de varios números.. Él pensaba que los lectores no eran capaces de recordar el hilo de un mes para otro !Imagínese!
¿Alguna vez quiso dedicarse a otra cosa?
- Siempre tuve inquietudes, ser actor, pero nunca tuve tiempo. Me encantaría escribir un guión, pero eso requiere mucha dedicación y sigo muy ocupado. Siempre digo que, si algún día me retiro, escribiré uno.
¿Que le ayudo a continuar en el mundo de los cómics?
- Sin duda, la aparición de Spider-man. Quería hacer un superhéroe adolescente, con problemas económicos, preocupaciones familiares y toda clase de complejos. “ Ni se te ocurra publicar algo así - me dijo mi jefe-. Además, la gente odia las arañas. ” Lo publiqué a sus espaldas en una serie que íbamos a cancelar, el típico número al que nadie presta atención. Puse a Spider-Man en portada. Fue el cómic más vendido de la historia. Tuve que trabajar a sus espaldas. Era el tercer superheróe que lanzamos, y a mi jefe casi le da algo. Yo no conseguía quitármelo de la cabeza. Se lo comente a Kirby y me dibujó un héroe demasiado seguro de sí mismo, fuerte, poderoso. No era lo que buscaba y se lo pasé al segundo dibujante, Steve Ditko, que dio con el traje perfecto. Cuando llegaron las cifras de circulación, Martin se me acercó y me dijo: “ Stan ¿recuerdas a ese tal Spider-Man que nos gustó tanto a los dos? !Hagamos una serie con el!.” A partir de ahí, todo vino rodado. Éxito tras éxito, ya nunca me decía que no a nada. Los libros funcionaron tan bien que nunca más volví a pensar en renunciar.
- !Oh, sí! Era muy divertido. En el número en que Reed Richards y Sue Storm [ Los 4 Fantásticos ] se casan, Jack Kirby y yo, intentábamos colarnos en la boda. Hice lo mismo en la película, sin Jack [ falleció en 1994 ]. Hubiera sido genial haber aparecido con él.
¿Que siente al ver sus personajes en la gran pantalla?
- Voy al cine como un espectador más. No lo veo como si fuera mi creación. Me relajo y disfruto.
¿Sigue trabajando con algún personaje de Marvel?
- No. Lo último fue un álbum de los 4 Fantásticos, hace más de un año, aunque no sé si estuve a la altura.
¿En qué consistía su trabajo?
- Era responsable de todo lo que publicábamos, escribiendo o comprando historias a terceros. También era director de arte, ya que los dibujos tenían tanto peso dramático como la historia en sí. Durante 20 años hice todo lo que mi jefe pedía; básicamente, repetir formulas de éxito. Todo menos arriesgar a crear algo nuevo.
No lo recuerda muy alegre, ¿pensó dejarlo alguna vez?
- Creía que perdía el tiempo, aunque toda esa experiencia fue luego vital para mi y Marvel. Siempre le decía a mi mujer: “ Unas semanas más y me voy.” Entonces lograba un aumento o surgía algún proyecto para nuevas revistas y recuperaba el interés. El tiempo fue pasando, un día eché cuentas y resulta que llevaba allí 20 años. Ahora, si que quería irme. Martin quería cada vez historias más simples, para niños o adultos poco inteligentes. Prohibido palabras de mas de dos sílabas, simplificar al máximo los argumentos, nada de historias de varios números.. Él pensaba que los lectores no eran capaces de recordar el hilo de un mes para otro !Imagínese!
¿Alguna vez quiso dedicarse a otra cosa?
- Siempre tuve inquietudes, ser actor, pero nunca tuve tiempo. Me encantaría escribir un guión, pero eso requiere mucha dedicación y sigo muy ocupado. Siempre digo que, si algún día me retiro, escribiré uno.
¿Que le ayudo a continuar en el mundo de los cómics?
- Sin duda, la aparición de Spider-man. Quería hacer un superhéroe adolescente, con problemas económicos, preocupaciones familiares y toda clase de complejos. “ Ni se te ocurra publicar algo así - me dijo mi jefe-. Además, la gente odia las arañas. ” Lo publiqué a sus espaldas en una serie que íbamos a cancelar, el típico número al que nadie presta atención. Puse a Spider-Man en portada. Fue el cómic más vendido de la historia. Tuve que trabajar a sus espaldas. Era el tercer superheróe que lanzamos, y a mi jefe casi le da algo. Yo no conseguía quitármelo de la cabeza. Se lo comente a Kirby y me dibujó un héroe demasiado seguro de sí mismo, fuerte, poderoso. No era lo que buscaba y se lo pasé al segundo dibujante, Steve Ditko, que dio con el traje perfecto. Cuando llegaron las cifras de circulación, Martin se me acercó y me dijo: “ Stan ¿recuerdas a ese tal Spider-Man que nos gustó tanto a los dos? !Hagamos una serie con el!.” A partir de ahí, todo vino rodado. Éxito tras éxito, ya nunca me decía que no a nada. Los libros funcionaron tan bien que nunca más volví a pensar en renunciar.