Si hace un año tuviese que imaginar como acabaría este no me hubiese ni acercado. Empezando
por donde estoy estudiando, lo que estudio y a lo que me dedico. No es que me sorprenda de
hasta donde he podido llegar, pero si que sorprende el poder que tiene la vida para cambiar
todo tan rápido y sin apenas darte cuenta. Este año he de reconocer que la suerte se ha
portado muy bien conmigo, por no decir estupendamente y no quiero quitarme méritos con esto
pero he ido muchas veces a misa.
Me siento como un superviviente perdido en medio del mar sin ningún barco a la vista. A pesar
de todo lo malo que me pueda pasar de ahora en adelante, sé que nadie tendrá una historia
tan buena para contar a sus hijos cuando esté en su lecho de muerte. Desde trampas, armas,
maletines de dinero, peleas, aviones y casinos. Una combinación de ganador que todavía
presiento que no ha terminado aquí.