Si algún día visitas Philadelphia ( Dios no lo quiera ) y sobrevives a las doce primeras
horas, te darás cuenta de que la delincuencia está a la orden del día. Y tanto es así,
que el ayuntamiento en vez de combatirla ha decidido promoverla, pero en forma de grandes
murales que convierten la ciudad en una galería de arte a los pies de la calle. Los motivos
son: promover a los artistas locales, combatir el graffiti fácil y dejar un legado cultural
en la ciudad.
Su temática gira entorno a los morenitos, el beisbol y religión. El fotógrafo Jack Ramsdale,
que no tiene nada que ver con esas tres cosas, se ha convertido en el mejor embajador de
Philadelphia. Gracias a él podemos ver la ciudad mirada desde otros ojos y darnos cuenta
de que la cosita no esta tan mal como pinta. Lo que no entiendo es como no le robaron la
cámara todavía.
Más fotos de murales aquí.
22 abril, 2009