22 abril, 2009



 Si algún día visitas Philadelphia ( Dios no lo quiera ) y sobrevives a las doce primeras
 horas, te darás cuenta de que la delincuencia está a la orden del día. Y tanto es así,
 que el ayuntamiento en vez de combatirla ha decidido promoverla, pero en forma de grandes
 murales que convierten la ciudad en una galería de arte a los pies de la calle. Los motivos
 son: promover a los artistas locales, combatir el graffiti fácil y dejar un legado cultural
 en la ciudad.
 Su temática gira entorno a los morenitos, el beisbol y religión. El fotógrafo Jack Ramsdale,
 que no tiene nada que ver con esas tres cosas, se ha convertido en el mejor embajador de
 Philadelphia. Gracias a él podemos ver la ciudad mirada desde otros ojos y darnos cuenta
 de que la cosita no esta tan mal como pinta. Lo que no entiendo es como no le robaron la
 cámara todavía.

 Más fotos de murales aquí.