05 diciembre, 2009


 Hace poco mi profesora nos hablo de Creative Growth Art Center, un centro de arte con alumnos
 discapacitados, que ayuda a estimularles de una forma única sin recurrir a usar caballos, ni
 medicinas ni películas Disney. Esta entidad les facilita el material y un espacio
 privilegiado para trabajar a cambio de sabe dios que. En este centro podemos encontrar a
 Judith Scott, una de sus escultoras mas famosas, que ya ha expuesto en cuatro continentes,
 es sin duda un ejemplo de lo que se puede llegar a conseguir en los tiempos que corren con
 tanta competencia e incompetencia. Esta mujer sufre síndrome de down, es sordomuda de nacimiento
 y paso 35 de sus años en una institución psiquiátrica. Sus obras se componen de tejidos,
 aluminios o demas materiales moldeables, con gran coloridos adoptando formas casi animalescas
 por las que se han llegado a pagar millones. Sin duda, invita la curiosidad a conocer más de cerca
 a esta mujer, que a veces demuestra que lo único importante es tener grandes maestros que te
 enseñen a dejarte inspirar por las formas, excluyendo la técnica. Quizás esto sea una puerta
 de esperanza para esa gente
retrasada que entra en Bellas Artes pensando que acabaran siendo
 artistas.