El infinito está ahí. Jamás estuvo tan cerca, tan evidente, tan acorde a nosotros, tan fiador, o bien nosotros fiadores de él... aunque de todos modos sin saber muy bien cómo seguir. El mecanismo mental se ve regularmente atraído por él y el infinito siempre se presenta a la cita. Extraña cosa, extraña. Infinito como un hecho físico, como el mar para quien encontrar supone simplemente abandonar la tierra. Ebrio, poseído, ya no se pregunta qué hacer con el infinito, si hay que amarlo, adorarlo, confundirse con él, ni si es una ilusión o una falsedad, o únicamente una etapa, o promesa o ya su nirvana - queda sumergido y arrebatado por la ola cuya naturaleza indagaba. Tras haber superado esa indagación, se nutre con el alimento de los dioses. ¡ De todos modos, qué extraños son estos atajos !... Infinito mal merecido.Henri Michaux en " El Infinito Turbulento "








