16 julio, 2007


Norman Rockwell (1984-1978) es el artista más popular de Estados Unidos. Sus obras se han reproducido en tarjetas de felicitación, calendarios, estatuillas y en una serie de anuncios relacionados con la cobertura periodística del desastre del World Trade Center en el "New York Times". Sus millones de fieles lectores, los hijos de estos y sus nietos han coleccionado sus portadas para el "Saturdat Evening Post" (mas de 300). Y sin embargo, hasta hace muy poco, los críticos no han tenido en cuenta sus retratos de Estados Unidos y su gente, o bien los han menospreciado abiertamente.
La ilustración , parecen decir con su actitud, es una rama menor de la creación de imagenes, y su popularidad, así como los lugares comerciales donde se exhibe, la excluyen de tenerla en seria consagración. No deja de tener ironía que el artista mas popular de Estados Unidos fuera un ilustrado que, durante una carrera de unos sesenta años, practicamente jamas pinto un cuadro que no apareciera en un anuncio , en una portada o en un calendario, que no fuera un dibujo ilustrativo para un articulo de revista o una postal navideña. De hecho , el lucrativo contexto en el que trabajó hizo de Norman Rockwell el mas americano de los artistas de una época que vivió y celebro la primacía de la iniciativa comercial en Norteamerica.
"Las primeras obras de Norman Rockwell tienen un profundo sentido anecdótico; proliferan, durante principios de siglo y los primeros años veinte y treinta, las obras que representan a niños en diferentes actitudes, siempre enfatizando los detalles propios del carácter de los niños: corriendo, burlándose de otros, tomando el desayuno, yendo a la escuela o jugando al béisbol.
En torno a los años treinta y cuarenta, plasmó con exactitud el clima típicamente hollywoodiense del momento, prácticamente ajeno al clima apocalíptico de la Segunda Guerra Mundial, a la que, sin embargo, dedicó un cuadro de carácter publicitario pro-soldados americanos, "Démosle suficiente y a tiempo" (1942, haciendo así un llamamiento público para apoyar a los soldados. El resto de su obra en estos veinte años oscila en el plasmado de la sociedad norteamericana de entonces y sus convenciones sociales, y otros momentos concretos a los que la llegada del cine sin duda ayudaron a forjar, como "Un golpeador de primera" (1941, "Los flirteadores" o "Chica leyendo el Post", ambos de 1941 también.
Durante estos años, Rockwell también profundizó en un tipo de representaciones que cada vez ganaron mayor significación en su obra global, como los dedicados a la crítica social o a ensalzar ciertos valores o virtudes del pueblo norteamericano y de la raza humana en general. Algunos de sus trabajos respiraban cierto aire patriótico, valor por entonces tenido muy en cuenta debido a la entrada de Estados Unidos en la guerra, como sucede con "La lealtad del Boy Scout", de 1942.
De esta convulsa época destaca su serie de "Libertad", formada por varios cuadros: "Libertad de la necesidad", de 1943
, que representa a una familia reunida en torno a una mesa el día de Acción de Gracias, "Libertad de expresión", del mismo año, "Libertad del miedo" y por último, "Libertad de culto", considerada por muchos su obra maestra, plena en emoción, detalles y solemnidad.
Ya en la década de los 50 y 60, Rockwell volvió a sus temas amables y tiernos, representando imágenes navideñas, familias reunidas, viajes familiares en automóvil, interiores de tiendas o barberías, heladerías con niños, e incluso hizo algunas obras repletas de ironía, como "El entendido", de 1962, donde representó a un hombre de espaldas observando con pose afectada un cuadro perteneciente al Expresionismo Abstracto, propio de pintores como Pollock
, por los que Rockwell se sentía atraído. El hecho de que Rockwell supiera representar la realidad con una maestría increíblemente precisa, hacía contraste con sus obras de carácter expresionista, las cuales realizaba tanto a modo de burla como de estudio.
Fueron llegados ya mediados de los 60 y principios de los 70, cuando Rockwell recuperó su punto mordaz y crítico con la sociedad: los cambios políticos que entonces sufrió norteamérica, entre ellos los de la integración de los negros, la lacra del racismo y la envestidura del presidente Kennedy, fueron tomados e interpretados por Rockwell, quien siempre abogó por la multiculturalidad, la integración y sobre todo, la defensa del débil y el apoyo a los negros perseguidos o insultados: de este período destacan obras impactantes como "El problema con el que convivimos todos", de 1964, donde representa con delicada intensidad a una niña negra que tiene que ir escoltada a la escuela, víctima de los insultos y agresiones de otros ciudadanos; o el magnífico lienzo "La regla de oro", de 1961, donde queda patente su pasión por la defensa de los derechos humanos, su religiosidad y su respeto a todas las razas"